martes, 16 de septiembre de 2014

Teología del Reino II. Parte introductoria y Primera Clase

Código de Asignatura: TBR02 (Teología del Reino II)
Unidades Valorativas: 2.00
Horas de Clase: 14
Ciclo II “B”.
Libro de Texto: IRRUPCION DEL REINO.

Autor libro de texto: Dereck Morphew. Vineyard International Publishing
Contenido a Cubrir: (Págs. De 135-266).

I.                   LAS PARÁBOLAS DEL REINO
A.    El Reino viene en el futuro.
B.     El futuro invade el presente.
C.     El Reino provoca una crisis de decisión
D.    Las Parábolas de Jesús en los Evangelios

II.                 EL ESTILO DE VIDA DEL REINO
A.    Entrando al Reino
B.     Viviendo en el Reino
C.     Las Bienaventuranzas
D.    Cambio de valores

III.              EL BANQUETE MESIÁNICO
A.    Imágenes del Banquete en el A.T.
B.     El Banquete del Señor en Isaías
C.     El Banquete del Mesías en Zacarías
D.    Jesús el Novio
E.     Las cenas del Reino con Jesús

IV.              EL REINO Y LA IGLESIA
A.    ¿Cuál es Cuál?
B.     Atrapado entre los tiempos

V.                EL PUEBLO DEL “YA” PERO “TODAVÍA NO”
A.    La tensión entre el “ahora” y el “todavía no”
B.     Tradiciones históricas sobre la interpretación del Reino
C.     La perspectiva equilibrada del Reino

VI.              EL FIN DEL CESACIONISMO
A.    Definición de “cesacionismo”
B.     La enseñanza del Reino
C.     Los “últimos días”
D.     La predicación del Evangelio
E.     Expectación
F.     Refutación

VII.           LA SANIDAD Y EL REINO DE DIOS

VIII.         LA CONFUSION ACERCA DEL REINO Y EL MILENIO
A.    Cuatro interpretaciones históricas hasta hoy

B.     El Reino, ¿Presente o Futuro?

Clase 1:
LAS PARÁBOLAS DEL REINO
Uno de los elementos más característicos de las enseñanzas de Jesús son Sus parábolas.  Una parábola se define como una metáfora o símil, en un formato de historia, que sirve para ilustrar y hacer entender o comprender una verdad o un principio espiritual.  A menudo, Jesús comenzaba Su explicación del Reino de la siguiente manera: “¿A qué haremos semejante el reino de Dios”?, o, ¿Con qué parábola lo compararemos?”. Son muchos los temas que surgen de las parábolas y nos dan una clara imagen de cómo Jesús entendía y enseñó el Reino de Dios.

El tema principal es la relación entre el presente y el futuro, entre el reino ahora y el reino venidero. En el presente el reino se acerca al hombre a través de la predicación de la palabra.   En el  futuro el reino confrontará al hombre en el juicio o la gracia final. Dicha tensión lleva al  hombre a una crisis de respuesta, el cómo éste reaccione ahora ante el reino determinará su posición durante la futura venida del reino.  Dado que el futuro del reino pende sobre el hombre con tal cercanía, su decisión no puede ser pospuesto, el hombre no puede darse el lujo de tomar tiempo en decidirlo, además no debemos pensar que el hombre pueda determinar su condición en el reino futuro según su comportamiento.  Entramos al reino por gracia, éste irrumpe en la  vida de personas que no lo merecen, nuestra  respuesta sólo consiste  en recibir un regalo.

Por lo general hablamos del “presente y el futuro” debido a que nos  orientamos a nosotros mismo en el presente y miramos hacia el futuro. Sin embargo Jesús habla  del presente desde el futuro. Él está  junto a Dios en el futuro final de Su gobierno real y habla al presente.  Ésta es una de las razones para decir que Jesús se dirige al hombre como Dios, sólo Dios puede hablar desde el futuro.



La orientación hacia el futuro aparece reiteradamente en las parábolas.

·     El sembrador mira la cosecha futura (Mateo 13.1-23). 
·     La cizaña y el trigo crecen juntos “hasta la siega” (Mateo 13:30), al final del siglo. 
·     No debe subestimarse la semilla de mostaza, porque el futuro será un gran árbol (Mateo 13.31-32).
·     La pesca espera por el momento final cuando sean separados buenos y malos (Mateo 13.47-52).
·    No se acostumbra cubrir la luz dentro de una vasija, porque en el futuro todo será revelado (Lucas 8.16-18).
·   Se debe construir sobre la roca, no sobre la arena, porque el futuro traerá una tormenta de juicio que destruirá todo lo que no tenga fundamento (Lucas 6.46-49).
·  El rico insensato fue sorprendido porque pensaba que podía pasar el resto de sus días holgadamente, pero el futuro vino sobre él inesperadamente (Lucas 12.13-21)


La gran Cena. (Lucas 14.16-24)

El regreso de Jesús. (Mateo 25.31-46)
El tema de la tensión entre el presente y el futuro se ilustra mediante dos eventos: la gran cenael regreso del SeñorLucas 14.1524, Mateo 25.31-46.   Las distintas formas en que el hombre responde indican su posición en la cena mesiánica: los hombres son recibidos o echados en las tinieblas de afuera, encuentran ya sea, juicio o gracia.

La futura dispensación se inicia con el regreso del Maestro. Él vuelve de un banquete de bodas (Lucas 12.35-48).   El mayordomo infiel se enfrenta a la crisis porque es llamado a dar cuenta y tiene poco tiempo para hallar los medios para pagar; el futuro le sorprendió desprevenido (Lucas 16.1-13).  Los siervos a quienes les fueron dadas diez minas enfrentan el día en que el Hombre Noble regrese (Lucas 19.11-27). Otros siervos a quienes se les dio distintos talentos esperan que su maestro regrese de su viaje (Mateo 25.14-30).  Del mismo modo, los labradores de la viña enfrentan el día del regreso del amo de la viña y las vírgenes enfrentan el regreso del esposo (Lucas 21.33-46 y 25.1-13).

La imagen más dramática del futuro se presenta en la historia de Lázaro y el hombre rico. Ésta hace ver que una vez que llega el futuro, es demasiado tarde para cambiar; una vez cruzado el río no hay regresión  (Lucas 16.19-31).


El futuro invade el presente con tal fuerza que el “ahora” se llena de significado. En este mismo instante el Hijo del Hombre está predicando la Palabra del Reino (Mateo 13:37), se cosechan juntas ambas semillas; buenas y malas; la semilla de mostaza se ve insignificante; una gran red rodea a los peces y la semilla se siembra (Marcos 4.26-29).   DEBEMOS DECIDIR AHORA EN VISTA DEL FUTURO.  El insensato que vive sólo para el siglo presente, elige construir un granero más grande que nunca podrá terminar.  Debemos estar preparados a toda hora, porque no sabemos cuándo vendrá el ladrón (Lucas 12.35-40).

No podemos ser pasivos ante el presente. Las invitaciones para la gran cena ya han sido enviadas y se le ha avisado al mayordomo infiel de que debe ordenas sus cuentas.  

Aquellos que recibieron dinero del Maestro deben negociar con él (el dinero). El dueño de la viña está enviando a Sus representantes antes de Su venida; el aceite en las lámparas de las vírgenes se está consumiendo.

Debemos estar conscientes de que vivimos en un presente embarazado y eclipsado por un futuro final. El peligro está en que quedemos desconcertados por la manera misteriosa en que el futuro se está manifestando ahora y perdamos su significado abrumador.   ¿Cómo puede un poco de levadura fermentar toda la masa? (Mateo 13:33), ¿Cómo puede la semilla de mostaza convertirse en un gran arbusto? (Marcos 4.30-32), ¿Cómo puede un carpintero ser el Mesías del siglo venidero? ¿Por qué hay tardanza antes que vuelva el Esposo? (Mateo 25.5-6).  Si concluimos que ha cesado la urgencia estaremos terriblemente equivocados. No hay tiempo para permitir que la higuera deje de dar fruto, si no diere fruto en una temporada más, “…¡la cortarás después!...” (Lucas 13.6-9).

No nos hará bien complicarnos con la relación exacta entre el presente y el futuro; debemos aceptar que es un misterio.  El agricultor esparce la semilla y se va a dormir, el aparentemente indiscriminado esparcimiento de la semilla se ha convertido en una gran cosecha mientras él dormía, de hecho, él no vio la manera en que una cosa se convirtió en otra. 



La forma en que el futuro invade el presente ya ha revelado la prioridad de la decisión. El Reino futuro se ha hecho presente en Jesús. Esto fuerza a los hombres y mujeres a tomar una decisión; sus acciones, actitudes y respuestas quedan al descubierto. Algunos no pueden comprender el mensaje, otros si pueden pero su interés es superficial. Luego están quienes responden, pero dan lugar a que las presiones del siglo (mundo) ahoguen La Palabra.  En otros, la respuesta es profunda (Mateo 13.18-23). 

Si la gente se diera cuenta en qué forma su respuesta a la presencia del Reino determina su posición final, sería como el hombre que vendió todas sus posesiones para comprar solo una perla de gran precio (Mateo 13.45-46).  No serían tan necios como para excusarse y no ir al banquete (Lucas 14.15-24).  Correrían de un lado a otro poniendo las cosas en orden; como el mayordomo infiel pero sagaz (Lucas 16.1-13).  No vivirían en la comodidad y el lujo como el hombre rico, ignorando a Lázaro en la puerta.

La respuesta al desafío actual del reino debe ser más profunda que unas simples palabras.

En la parábola de los dos hijos, el que dijo sí al reino realmente quiso decir que NO, mientras el que dijo que no, realmente quiso decir SÍ.  Es la realidad de nuestra respuesta la que cuenta (Mateo 21.28-32).

Podemos resumir el carácter de las parábolas de Jesús con las palabras del apóstol Pablo:

5.20  Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.  6.1  Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.
6.2  Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.   (II Corintios 5:20 y 6.1-2).

La predicación de Jesús sobre el reino abarca la idea de un evento que puede suceder en cualquier momento.  De hecho, el evento es nada menos que el fin del mundo. ¿Qué haría usted en este preciso instante si supiera que el mundo se acaba hoy a las 11:55 p.m.?    Sus prioridades cambiarían inmediatamente. Dejaría de lado las cosas que no son esenciales y lo esencial volvería al lugar indicado mientras se prepara para encontrarse con su Dios.

La predicación de Jesús trajo consigo tal crisis de decisión que se hace evidente en declaraciones como: “sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mateo 8:22).  No esperemos que la vida cotidiana siga su curso, no hay tiempo, ¡tomemos una decisión ahora!


Las parábolas en el evangelio de Mateo
En el libro de Mateo hay 20 parábolas.

1.       (5.13-16). La vela (luz) que no se pone bajo la mesa.
2.       (7.24-27). Construir sobre la roca o sobre la arena.
3.       (9.16). Remiendos nuevos en vestidos viejos.
4.       (9:17). Vino nuevo en odres viejos.
5.       (13.3-23). El sembrador.
6.       (13.24-30). El trigo y la cizaña.
7.       (13.31-32). La semilla de mostaza.
8.       (13.33). La levadura.
9.       (13.44). El tesoro escondido.
10.   (13.45-46). La perla de gran precio.
11.   (13.47-50). La gran red.
12.   (18.12-14). La oveja perdida.
13.   (18.23-35). El siervo que no perdonó.
14.   (20.1-16). Los obreros de la viña.
15.   (21.28-32). Los dos hijos.
16.   (21.33-45). Los labradores malvados.
17.   (22.2-14). La fiesta de las bodas.
18.   (24.32-44). La higuera.
19.   (25.1-13). Las diez vírgenes.
20.   (25.14-30). Los talentos.

Las parábolas en el evangelio de Marcos.
En el libro de Marcos hay nueve parábolas. Siete de ellas se repiten las parábolas en el libro de Mateo, mientras que las otras dos son nuevas.

1.       (2:21). Remiendo nuevo en tela vieja.
2.       (2:22). Vino nuevo en odres viejos.
3.       (4.2-20). El sembrador.

4.       (4.21-22). La vela (luz) que no se pone bajo la mesa.
5.       (4.26-29). La semilla que crece.
6.       (4.30-32). La semilla de mostaza.
7.       (12.1-12). Los labradores malvados.
8.       (13.28-32). La higuera.
9.       (13.33-37). El padre de familia que salió de viaje.

Las parábolas de Jesús en Lucas.
En el libro de Lucas hay 17 parábolas que son nuevas y 10 que se repiten.

1.       (5:36). Remiendo nuevo en vestido viejo.
2.       (5.37-38). Vino nuevo en odres viejos.
3.       (6.47-49). Los dos constructores: el de la roca y el de la arena.
4.       (7.41-43). El acreedor y los dos deudores.
5.       (8.4-15). El sembrador.
6.       (10.30-37). El buen samaritano.
7.       (11.5-13). Un amigo en necesidad.
8.       (11.33-36). La vela (luz) que no se pone bajo la mesa.
9.       (12.16-21).  El rico insensato.
10.   (12.35-40). El siervo fiel y el infiel y malo.
11.   (12.42-48). El mayordomo fiel y prudente.
12.   (13.6-9). La higuera estéril.
13.   (13.18-19). El grano de mostaza.
14.   13.20-21). La levadura.
15.   (14.16-24). La gran cena.
16.   (14.25-35).  Los cálculos y el presupuesto.
17.   (15.3-7). La oveja perdida.
18.   (15.8-10). La moneda perdida.
19.   (15.11-32). El hijo pródigo.
20.   (16.1-13). El mayordomo astuto.
21.   (16.19-31). El hombre rico y Lázaro.
22.   (17.7-10). El siervo inútil. 
23.   (18.1-8). La viuda persistente.
24.   (18.9-14). El fariseo y el publicano. 
25.   (19.11-27). Las minas. 
26.   (20.9-19). Los labradores malvados.
27.   (21.29-33). La higuera.


Parábolas en el evangelio de Juan:

1.       (10.11-18). El buen pastor.
2.       (15.1-5). La viña.