domingo, 1 de junio de 2014

Novena Clase de PANORAMA BÍBLICO I


Nehemías:   La reconstrucción

Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta,
y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de
Jerusalén, y no estemos más en oprobio.
Neh 2:17

Hay un segundo regreso de Babilonia a la tierra bajo el liderazgo de Nehemías. Vuelven esta vez para reconstruir los muros alrededor de Jerusalén y ponerle puertas otras vez. Como en Esdras podemos ver un cuadro personal de la necesidad de la comunión con Dios (reedificar el templo), en Nehemías podemos ver el próximo paso en restablecernos con nuestro Señor. Una vez que tenemos la comunión con Él, necesitamos levantar “muros” para separarnos de nuestros enemigos: la carne, el mundo y el diablo. Nos separamos de los enemigos para consagrarnos a Dios y ser usados en el plan de extender el reino. Pero, no podemos edificar muros sin puertas porque si nos separamos completamente de todo, no podemos cumplir con la misión. 

Las puertas en el muro de Jerusalén forman cuadros de ministerios y medios por los cuales alcanzamos al mundo con la luz del evangelio de Cristo Jesús. Además de esta enseñanza personal en Esdras y Nehemías, hay un cuadro doctrinal y profético también. Como en Esdras un remanente de judíos volvió a la tierra para prepararla para la nación, así la Primera Guerra Mundial preparó la tierra prometida para Israel también. Después de la Primera Guerra Mundial sacaron la Declaración de Balfour (1917-18 d.C.) que trazó las fronteras de la tierra que sería de Israel en el futuro cercano. Luego, como en Nehemías el pueblo levantó muros para separarse de las demás naciones (ya como una nación separada, autónoma e independiente), así sucedió después de la Segunda Guerra Mundial. 

En 1948 d.C., después del Holocausto en Alemania, Israel llegó a ser una nación otra vez cuando miles de judíos llegaron allá para “separarse” de las demás naciones y formar la suya otra vez. Esdras y Nehemías forman un cuadro profético de los dos “regresos” a la tierra prometida después de las dos Guerras Mundiales. La Primera Guerra Mundial preparó la tierra para los judíos y la Segunda Guerra Mundial (con la persecución de los judíos por Hitler) preparó a los judíos para la tierra. El siguiente evento en el calendario profético de Dios es lo que vemos en el Libro de Ester: el arrebatamiento de la “reina gentil” (la Iglesia) y la manifestación del hombre de pecado (el Anticristo).


    Ester:   La preservación

En el Libro de Ester vemos la preservación divina de los judíos en la tierra de su cautividad durante los años después del primer regreso a la tierra prometida. Los eventos de Ester tomaron lugar entre los capítulos 6 y 7 del Libro de Esdras. Este libro se trata de la historia de una judía que Dios usó durante este periodo para preservar a Su nación del genocidio de su enemigo, Amán el agageo.


LOS CINCO LIBROS DE SABIDURÍA
Estos cinco libros son “de sabiduría” porque se escribieron de una manera general y universal. Aunque tratan de eventos y tiempos durante la historia del Antiguo Testamento, los principios que Dios comunica a través de estos libros son aplicables en cualquier época y a cualquier pueblo. Además, a pesar de que podemos ver mucha historia en estos libros, principalmente fueron escritos para preservar y comunicar la sabiduría de Dios—las instrucciones de cómo debemos vivir delante de un Dios Santo y Todopoderoso.


   JobLa bendición por medio del sufrimiento

Job es el libro más antiguo de toda la Biblia. Aunque Génesis trata de la creación y aparece primero en el orden de los libros de la Escritura, fue escrito por Moisés alrededor del año 1490 a.C. Job fue escrito durante los días de los patriarcas. O sea, Job era contemporáneo de Abraham, quien vivió generaciones antes de Moisés. Además, puesto que se escribió durante este tiempo de la vida da Abraham, el Libro de Job contiene mucha información sobre el mundo antes del diluvio de Génesis 7, tanto el mundo de Noé como el de antes (el de Lucero en Génesis 1.1). Por la fecha en que fue escrito es interesante (e importante) notar que Job pudo haber hablado con alguien que habló con Sem, uno de los tres hijos de Noé. Así que, durante la vida de Job y alrededor del tiempo de su prueba, había mucho conocimiento de la historia del mundo de Noé y la del original de Lucero, conocimiento que ya se ha perdido.

Job es un libro increíblemente profundo y contiene mucha información sobre el pasado de esta creación y las criaturas y que la habitaron.


El Libro de Job se divide en tres partes.

  • Primero leemos acerca de Job y Satanás (Job 1-2),
  • Luego de Job y sus amigos (Job 3-37)
  • Y al final de Job y Dios (Job 38-42).

Hay mucha enseñanza práctica para el estudiante de la Biblia en este libro. Uno puede aprender cómo responder a las duras pruebas de la vida.        
Job lo perdió todo en cuestión de un par de días: sus hijos, sus posesiones y aun su propia salud. Sin embargo respondió bien, por lo menos al principio (sería bueno que todos nosotros respondiéramos así cuando nos toca una prueba difícil).

Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job,
ni atribuyó a Dios despropósito alguno.
Job 1.21-22

Además, en el Libro de Job vemos cómo Dios a menudo desarrolla el carácter de Sus santos a través de las tribulaciones (Hechos 14:22). 
El Señor dijo que Job era un hombre perfecto y recto (Job 1.1), pero a pesar de esto lo metió en el “horno de aflicción” para purificarlo un poco más. Es a menudo a través de la aflicción que Dios nos saca la “escoria” de la maldad y de los problemas que tenemos en nuestro carácter. Job tenía la tendencia de justificarse a sí mismo y de confiar en sus propios méritos. A través de su prueba aprendió que el hombre no es nada y que Dios es todo  (Job 42.1-6).  A través de las pruebas y los tiempos difíciles, Dios hace Su buena obra de purificarnos y refinarnos. Aunque nos duele, después vale la pena (como con Job: recibió el doble de todo lo que perdió al principio; Job 42.10).

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.
Heb 5.8

He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.


Isa 48.10

Novena Clase HERMENÉUTICA INTRODUCTORIA

REGLAS BÁSICAS PARA INTERPRETAR
(Siguiendo el método gramático-histórico).

1.     Dejar que la Biblia sea su propio intérprete cada vez que sea posible.

2.  Tomar literalmente, lo más posible, las palabras de la Biblia. Sólo debe buscarse el significado figurado cuando el literal carezca de sentido.

3.  Colocar todas las interpretaciones hechas dentro del contexto del cual fueron tomados los pasajes, para ver si se ha cometido alguna arbitrariedad en la interpretación.

4.  Considerar el tema o propósito del libro cuando se intérprete un pasaje específico de dicho libro.

5.     Ser reflexivo al hacer la interpretación. Evitar los juicios acelerados. Buscar las razones que pudieran demostrar que su interpretación es incorrecta.


CONTEXTO Y PASAJES PARALELOS

CONTEXTO:
La palabra contexto está compuesta de dos palabras latinas: cum (junto a) y textum (tejido; por extensión, contextura, trama).
Aplicado a documentos escritos, expresa la conexión de pensamiento que existe entre sus diferentes partes para hacer de  ella un todo coherente. El valor del contexto es obvio: sin él no hay correcta interpretación. El contexto liga, entreteje, une a dos o más pasajes bíblicos de igual valor espiritual y literario.

EXTENSIÓN DEL CONTEXTO:
Hay dos tipos de contextos. El contexto remoto y el contexto inmediato.

El Contexto Remoto. En un sentido amplio, está constituido por la totalidad de La Escritura. Pero de ese contexto debe pasarse sucesivamente a otros cada vez más reducidos: Antiguo o Nuevo Testamento, serán contextos más limitados el Pentateuco, los Libros Históricos, los Poéticos, los Sapienciales o los Proféticos, y dentro de cada grupo, cada uno de los libros que lo forman.

De un modo análogo el contexto del Nuevo Testamento se reduce mediante la clasificación en Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Epístolas y Apocalipsis. Después se delimitará la sección del libro en la que se encuentra el texto y se determinará el contenido esencial de la misma. Y así se proseguirá la reducción hasta llegar al contexto más próximo al pasaje cuya exégesis se quiere efectuar. En el tránsito de contextos más amplios a otros más reducidos, conviene descubrir y tomar en consideración el propósito del autor.

El Contexto Inmediato.  Es el que corresponde, por más cercanía en estructura, al texto principal que se toma (o Texto de Partida).   

Es importante aclarar, que todo Contexto debe tener una certera relación de contraste (diferencia) o equivalencia con el Texto de Partida, sino NO es Contexto en sí.


TIPOS DE CONTEXTO: La conexión entre el texto y su contexto inmediato puede ser:
(1) Lógica, cuando las ideas del texto aparecen encajadas en la línea de pensamiento de toda la sección;
(2) Histórica, cuando existe una relación de determinados hechos o acontecimientos (por ejemplo la conversación de Jesús con el ciego de nacimiento (Jn.9:35-38) y el contexto de su curación y testimonio (9:1-34));
(3) Teológica, si el contenido del texto forma parte de un argumento doctrinal. En el examen del contexto deben tenerse en cuenta los paréntesis, digresiones y los cambios bruscos de un tema a otro. En cualquiera de estos casos, el hilo del pensamiento del autor parece romperse para introducir una línea nueva de reflexión. El intérprete habrá de tener el debido discernimiento para advertir que el verdadero contexto no lo constituyen los versículos que anteceden o siguen inmediatamente al texto objeto de exégesis, sino en una porción anterior o posterior de los mismos (por ejemplo, el contexto de II Cor.5:11 al 6:13 es II Cor.7:2-16. En la sección del 6:14 al 7:1 ocurre un cambio brusco de tema).


PASAJES PARALELOS: No siempre el contexto aporta luz para la mejor comprensión de un texto. Puede suceder que este se encuentre aislado, sin conexión con lo que le antecede o le sigue.  Es lo que vemos en la mayor parte de los textos de Proverbios, pues con la excepción de algunas secciones cuyo contenido gira en torno a temas concretos (las malas compañías 1:10-19; la vida de piedad, 3:1-12; la sabiduría, 3:13-4:27; 8:1-9:18; las exhortaciones contra la impureza, 5:1-23;6:20-7:27; la amonestación del rey, 31:1-29; y el elogio de la mujer virtuosa, 31:10-31), el resto del libro está compuesto de máximas y sentencias discontinuas. Algo análogo acontece con determinadas porciones de Eclesiastés y del Cantar de los Cantares.

En el resto de las Escrituras, aunque con menos frecuencia, también hallamos pasajes inconexos.   En tales casos es inútil trabajar en el contexto. La ayuda ha de buscarse en los pasajes paralelos, es decir aquellos que en otros lugares de la Biblia se refieren al mismo hecho histórico, a la misma enseñanza, exhortación o tema semejante. En estos pasajes paralelos generalmente se encuentra ayuda no solo para entender mejor el texto que tratamos de interpretar, sino también para obtener una perspectiva más amplia tanto de su significado como de sus aplicaciones. Como por ejemplo “aborrecer” en Lucas 14:26 equivale a “amar menos” en Mateo 10:10-37, con la consecuencia lógica de que si la familia es hostil a Cristo (véase el contexto de Mt.10:34-39).

viernes, 23 de mayo de 2014

Octava Clase: I Samuel hasta Esdras

I Samuel:  La transición
  
Este libro (y el siguiente) lleva el nombre de Samuel porque él es la persona que Dios usó para facilitar “la transición” que toma lugar durante la historia registrada aquí.  Hasta los libros de Samuel, la nación de Israel ha estado bajo una “teocracia” (Dios era su “Rey” y Líder).    Pero por la rebelión del pueblo de Dios y debido a su desobediencia bajo los jueces, esta época de la teocracia fue un fracaso completo, obviamente no porque fuera una teocracia (gobierno de Dios), sino debido al rebelarse el pueblo de Dios pidiéndole al profeta y juez Samuel que deseaban ser gobernados como las demás naciones (gobierno humano).  Así que, Dios les concede el deseo equivocado de su corazón y a través de Samuel, el último juez, para que Israel entre a una nueva etapa en la que se desarrolla como nación entre altos y bajos.  

El libro de I Samuel comienza contiene en sus primeros siete capítulos mostrando a Israel gobernado a través del profeta mismo.  Samuel es diferente de los demás por su relación con la Palabra de Dios, y es por esto que Dios lo usó tanto. Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.  Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová.  I Sam. 3.19-20  

Este primer libro de Samuel podría llamarse “el Libro de Saúl” porque la gran mayoría de su contenido se trata de la vida de este primer rey de Israel. El principal problema con Saúl es que Dios no lo escogió para ser rey de Su pueblo. Saúl fue elegido por los mismos israelitas.  El testimonio de su relación con la Palabra de Dios es muy diferente del de Samuel, y por esto Dios le quitó el reino para dárselo a otro mejor que él. 
Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación.  Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. I Sam. 15.23 

Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, 
y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú.   
I Sam. 15.28  

El pueblo no quería esperar a que Dios les proveyera un rey, entonces escogieron a Saúl (que, de hecho, llegó a ser uno de los 18 tipos principales del Anticristo en la Biblia). El Señor tenía a otro en mente (uno de los 21 tipos principales de Cristo en la Biblia) y de él se trata el siguiente libro en la Biblia.  

Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos;  
y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David.  
Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá. 
I Sam. 16.13


II Samuel:  La confirmación  

Como I Samuel es “el Libro de Saúl”, II Samuel podría llamarse “el Libro de David” porque trata de los hechos de la vida de este gran rey de Israel. El reino que era dividido bajo el reinado de Saúl ya se une y se confirma bajo David quien empieza a extender las fronteras de Israel derrotando a todos los enemigos con que se encuentra. 

Y puso guarnición en Edom; por todo Edom puso guarnición,  
y todos los edomitas fueron siervos de David.  
Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue. 
II Sam. 8.14  

David, el hombre de guerra, es un cuadro de Cristo Jesús en Su segunda y gloriosa venida. Como el rey David, Jesucristo hará guerra contra los enemigos de Israel y los sacará de la tierra que Dios le dio a Israel.  Al final de la vida de David, hay paz en el reino e Israel está ocupando casi toda la tierra prometida.   Es durante este tiempo de paz que el reino pasa de David a su hijo, Salomón, un tipo y cuadro de Cristo sobre el trono de David durante el Milenio cuando reinará como el Rey de reyes. La historia de Salomón es el tema de la primera parte del siguiente libro, I Reyes.  


I Reyes:  La descomposición  

La historia de I Reyes empieza bien cuando Salomón recibe el trono de su padre, David.  
Durante el reinado de Salomón, Israel experimenta un tiempo de paz y seguridad en la tierra prometida como nunca en su historia, como cumplimiento del Dios Fiel del Pacto que hizo con David. Los judíos llegan a ser la cabeza de las naciones gentiles y todo el mundo se halla bajo los pies de Israel durante los primeros capítulos de I Reyes
.  
Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos desde el Éufrates hasta la tierra de los filisteos  
y el límite con Egipto; y traían presentes, y sirvieron a Salomón todos los días que vivió.  
I Rey 4.21 

Así excedía el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría.  
Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomón, para oír la sabiduría que Dios
 había puesto  en su corazón. Y todos le llevaban cada año sus presentes: 
alhajas de oro y de plata, vestidos,  armas, especias aromáticas, caballos y mulos. 
I Rey 10.23-25 

Durante este periodo de paz y dominio Salomón edifica el famoso Templo de Jehová en Jerusalén.  Le cuesta siete años edificar la casa de Dios.  Aquí, entonces, es donde Dios nos da una pista sutil de los problemas en el reino que resultarán luego en la descomposición del reino. Justo después de terminar la casa de Dios (I Rey 6.38), Salomón edifica su propia casa (I Rey 7.1). No le cuesta siete años edificarla, sino que dura 13 años haciéndola.  En esto no sólo vemos el número de la rebelión, también el hecho que el rey ocupa casi el doble del tiempo en su propia casa que el que invirtió en la casa de Dios. Cuando nosotros nos preocupamos por nuestra propia comodidad más que por la comisión de Dios, estamos por caer. Esto es exactamente lo que le pasa a Salomón. 

Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos,  
y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.  
Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios,  y a Milcom, ídolo 
abominable de los amonitas.  
I Rey 11.4-5 

La historia de Salomón termina muy diferente de cómo empieza. Él deja de seguir a Dios y empieza a seguir a los dioses falsos de sus muchas mujeres descarriado del propósito y del Pacto que Dios había levantado tanto con su padre David como con el mismo Salomón.  Salomón es una lección negativa en la historia de Israel para que el pueblo espiritual de Dios, la Iglesia, obtenga una enseñanza positiva respecto de no abandonar nunca el Pacto que Dios le ha levantado mediante Cristo Jesús El Rey Perfecto y Eterno. 

Después de Salomón el reino se divide en dos, con las diez tribus del norte (llamadas “Israel”) separándose de las dos del sur (llamadas “Judá”). Luego, a través de una rápida sucesión de diferentes reyes, tanto en Israel como en Judá, el reino se va descomponiendo hasta que Dios manda el castigo fuerte de la dispersión en el siguiente libro. El último rey que se menciona en el último pasaje del Libro de I Reyes es un buen ejemplo de casi todos los reyes de Israel y de Judá después de Salomón. 

Ocozías hijo de Acab comenzó a reinar sobre Israel en Samaria,  el año diecisiete de Josafat 
rey de Judá; y reinó dos años sobre Israel. E hizo lo malo ante  los ojos de Jehová, y anduvo 
en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino  de Jeroboam hijo de
Nabat, que hizo pecar a Israel; porque sirvió a Baal, y lo adoró, y provocó a ira a Jehová Dios 
de Israel, conforme a todas las cosas que había hecho su padre. 
I Rey 22.51-53.


II Reyes:  La dispersión  

Es durante la historia de II Reyes que Dios le manda a Israel la mayoría de los profetas.    Por medio de los profetas Dios amonesta a Su pueblo a arrepentirse y le avisa del duro juicio y castigo que están por venir. (Una señal distintiva de la manifestación profética de Dios, es decir, el surgimiento de los profetas de Dios, es que se da en momentos de una profunda crisis espiritual, moral y social en el pueblo de Dios y el papel de los profetas, generalmente ha sido confrontar al pueblo de Dios respecto de su pecado y alejamiento de Dios y exhortarlo a “volver a las sendas antiguas”, o sea el Camino recto que es Dios mismo).   

Después de 80 años de prosperidad bajo David y Salomón, la nación de Israel lo pierde todo en II Reyes porque no quiere dejar de pecar y así se hunde más y más en la apostasía y la idolatría.   Al fin y al cabo Dios no espera más y manda a Su pueblo a la dispersión. Israel (las diez tribus del norte) es llevado cautivo por los asirios en II Reyes 17, y Judá (las dos tribus del sur) se va al cautiverio babilónico en II Reyes 25.  

Nabucodonosor fue el primer rey gentil para hollar Jerusalén. 

En el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor 
rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey 
de Babilonia.  Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; 
y todas las casas de  los príncipes quemó a fuego.   Y todo el ejército de los caldeos que estaba 
con el capitán de la guardia, derribó los muros alrededor de Jerusalén. Y a los del pueblo
 que habían quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia, 
y a los que habían quedado de la gente común, los llevó cautivos Nabuzaradán, 
capitán de la guardia.  
II Rey 25.8-11 

Dios le quitó a Israel el reino y se lo entregó a los gentiles, quienes desde entonces han reinado en el mundo.  Israel podría haber recibido este reino físico en el mundo durante la primera venida de Cristo, pero lo rechazó cuando no aceptó a Jesús como su Mesías.  Así que, los tiempos de los gentiles se extenderán hasta la segunda venida de Cristo (Apoc 11.2), cuando Él vendrá para tomar control de los reinos de este mundo a la fuerza (Apoc 11.15). En el segundo capítulo de Daniel, La Escritura da un bosquejo de los tiempos de los gentiles en la imagen de metal que Nabucodonosor vio en su sueño. Estos tiempos empezaron con el reino de Babilonia y Nabucodonosor que era la cabeza de oro (Dan 2.36-38). Terminarán con la venida del Mesías, la piedra que desmenuza toda la imagen destruyendo el último reino de las piernas y los pies (Dan 2.44-45).


I Crónicas:  La retrospección (I y II Samuel)

Primero de Crónicas es una retrospección de los libros de Samuel. Se trata de los mismos acontecimientos de los reinados de Saúl y David pero se escribieron desde una perspectiva diferente. En Samuel vemos los eventos desde la perspectiva del trono (de los reyes) y en         I Crónicos los vemos desde el punto de vista del templo (de los sacerdotes). 


 II Crónicas:  La retrospección (I y II Reyes) 

Segundo de Crónicas es una retrospección de los libros de Reyes. Se trata de los mismos eventos que se registraron en I y II de Reyes, sólo que se escribieron desde una perspectiva diferente. Igual que I Crónicas, este libro se escribió desde la perspectiva del templo (de los sacerdotes) y no del punto de vista del trono (de los reyes).


Esdras:  La restauración.

En los siguientes tres libros, la historia de Israel continúa y por esto se incluyen en el grupo de los libros de historia. Sin embargo Esdras, Nehemías y Ester forman un grupo aparte porque se trata de la historia de Israel después de la cautividad (la dispersión). El Libro de Esdras es un libro acerca de la restauración de la nación de Israel en la tierra prometida después de los 70 años (Jer 25.11-12; 29.10; Dan 9.2) de cautividad en Babilonia.

Así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén.  
Esd 1.2-3

Vuelven a su tierra y la primera cosa que hacen es reconstruir el templo para restablecer la comunión con Dios.  Este es un buen patrón para nosotros cuando nos encontramos bajo la disciplina del Señor por habernos metido en pecado. Después de arrepentirnos, la primera cosa que necesitamos hacer es restablecer la comunión con Dios.  Necesitamos estar en Su presencia. Como los judíos volvieron al lugar de bendición y reedificaron el templo (donde podían estar en comunión con el Señor), nosotros necesitamos volver al lugar de bendición y reedificar un buen tiempo a solas en la Biblia y la oración (donde podemos estar en comunión con el Señor). Lo primordial siempre es la comunión con Dios.

viernes, 2 de mayo de 2014

Séptima clase de PANORAMA BÍBLICO


Los Doce libros de Historia

Los Libros Históricos en el Antiguo Testamento tratan sobre la formación del pueblo de Israel, el exilio a Babilonia y el regreso a Jerusalén. En estos libros aprendemos sobre las murallas que cayeron en Jericó, el reinado de David, conocemos al profeta Elías, y una serie de reyes irreverentes. La gran lección es que Dios cumple sus promesas y espera de su pueblo obediencia y fidelidad.  Esta serie de Libros en La Biblia están después del Pentateuco y antes de los libros poéticos.

Josué:  La posesión

Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra. (Jos 11:23)

El Libro de Josué es un libro de victoria y puede dividirse fácilmente en dos partes según las dos etapas de la conquista de la tierra prometida que se menciona en Josué 11:23.

Primero, los capítulos del 1 al 12 tratan de la conquista de la tierra y, luego, los siguientes capítulos (del 13 al 24) tienen que ver con la ocupación de la misma.  Así que, el Libro de Josué es el que cuenta la historia de Israel tomando control de lo que Dios les prometió años antes.  Es también un libro de transición porque nos lleva de los libros de Moisés, y el comienzo de la nación de Israel, al resto del Antiguo Testamento y el desarrollo del reino de Israel en la tierra prometida.

Hay mucha enseñanza doctrinal y práctica que el estudiante de la Biblia puede sacar del Libro de Josué porque, en cierto sentido, es el “Libro de Jesús”.  Josué sirve de pre-tipo de Jesús como otros siervos de Dios en el A.T.  El nombre Josué en hebreo es el mismo nombre Jesús en griego.

Así que, por medio de los tipos y cuadros en Josué podemos ver muchas enseñanzas prácticas acerca de cómo nosotros podemos tomar posesión de (experimentar) todo lo que Dios nos ha prometido en Jesús.   

En Él tenemos la promesa de vida abundante (Juan 10.10) y la de toda bendición espiritual (Ef 1.3), pero ello implica asumir una vida activa como guerreros para tomar posesión de lo que Dios ya prometió, de lo contrario nunca lo experimentamos en este mundo. Si queremos ver y tomar lo que Dios tiene para nuestra vida como posesión eterna, tenemos que cumplir lo mismo que se le dijo a Josué: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.  (Josué 1.9)   La vida en el Reino de Dios no es para cobardes.  Dios sentencia que “…los cobardes y los incrédulos…tendrán su parte en el lago de fuego…” (Apocalipsis 21:8)  

También, doctrinalmente el Libro de Josué es un cuadro profético de la segunda venida de Cristo.   El Mesías vendrá y seguirá la misma ruta que Josué tomó para tomar control de la tierra. Él, como Josué, despojará a los enemigos de Israel que están ocupando la tierra prometida y luego la dividirá entre los hijos de Israel durante el Milenio


 Jueces y Rut: La declinación

Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales.    Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. (Juec 2.11-12)

Lastimosamente, para Israel la victoria del Libro de Josué no dura mucho tiempo. En el Libro de Jueces leemos acerca de la declinación de la nación de Israel hacia la apostasía y finalmente, la ruina.  Se puede ver seis veces en este libro el mismo ciclo de apostasía.

Primero, Israel cae en pecado desobedeciendo a la Palabra de Dios. Luego, Dios les envía un opresor para castigarles y llevarlos hacia el arrepentimiento. Bajo el duro castigo de Dios, los israelitas se arrepienten y claman a Él por liberación. Por esto, el Señor levanta un juez—un líder para el pueblo—y él moviliza a los israelitas a la guerra contra sus enemigos para sacarlos de su aflicción. Por lo tanto, los israelitas experimentan la victoria por medio de la provisión de Dios, pero al rato caen otra vez en el pecado y la apostasía desobedeciendo la Palabra de Dios, y el ciclo se repite.

El versículo clave del Libro de Jueces es el último y capta bien la causa de todos los problemas de Israel durante este tiempo.

En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. (Juec 21.25).         No había rey—una autoridad final—para guiar a los israelitas conforme a la voluntad de Dios, entonces cada cual hacía lo que le daba la gana. Todos vivían según su propio parecer. Esto nos ayuda a entender la apostasía de nuestros días que se debe a la misma falta de autoridad final. La gente ha rechazado la Biblia como la autoridad y cada uno hace lo que bien le parece. Es como muchos dicen: “... Dios me dijo... Tuve un sueño... El Señor me mostró en una visión...” Al decir este tipo de cosas, echan por la borda la autoridad final de la Escritura y aceptan la autoridad de su parecer.
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. (2Tim 4.3-4)

Además, el Libro de Jueces es un cuadro doctrinal y profético de “aquellos días” de la Tribulación que están por venir después del arrebatamiento de la Iglesia. Él duro castigo que Israel experimentaba durante el tiempo de los jueces prefigura lo que les va a pasar en la Tribulación cuando los pueblos del mundo se reúnen para exterminar a los judíos (Apoc 12.17).

Sin embargo, como en el Libro de Jueces, el castigo divino va a provocar el arrepentimiento en Israel y Dios mandará a un Juez, el Mesías, para librar a los judíos de sus opresores.

Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron [en la crucifixión], y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. (Zac 12.10)

Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. 
(Zac 14.3)

Rut:

La historia de Rut toma lugar durante el tiempo de los jueces, entonces por esto forma parte de la misma “declinación” del pueblo de Dios. El Libro de Rut nos muestra que aun durante tiempos de apostasía y el duro castigo de Dios sobre Su pueblo, hay gente que le quiere obedecer.  En esta historia Rut, una mujer gentil pero obediente a la ley de Moisés, y Booz, un hombre judío que la redime para tomarla por esposa.  Todo el libro es un bello cuadro de lo que Jesús ha hecho por nosotros.  Booz es un tipo y cuadro de Jesucristo y Rut la gentil tipifica la Iglesia.  Como Booz libró a Rut de su pobreza física a través de una obra de redención, así Cristo nos rescató de la pobreza espiritual por la redención que nos consiguió en la cruz.  Esta historia termina con la gran felicidad de una boda: tanto la de Booz y Rut, como la de Cristo y nosotros (Su Iglesia) (Apoc 19.9-10).

El versículo clave de Rut es 1.16.
Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. (Rut 1.16)

En este versículo vemos que la decisión de Rut de aceptar al Dios de los israelitas es lo que hace toda la diferencia en su vida.
¡Qué buen cuadro de otro versículo “1.16” que está en la Biblia!
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. (Rom 1.16)